BLOG DE JOSÉ ANTONIO DONCEL DOMÍNGUEZ (I.E.S. LUIS CHAMIZO, DON BENITO, BADAJOZ)

sábado, 8 de octubre de 2011

Falangistas y carlistas. Civiles armados en la guerra civil (Parte I)

La guerra civil estuvo marcada por la aparición y el protagonismo, sobre todo en los primeros meses de la contienda, de las milicias de los distintos partidos y agrupaciones políticas existentes. Tanto en uno como otro bando, dichos grupos tuvieron un importante papel en la represión sobre el enemigo, acometiendo fuertes excesos. Fueron los carlistas y falangistas los que realizaron la mayoría de los crímenes sobre las masas de jornaleros izquierdistas del sur español o los que reprimieron con dureza en la Navarra o la Castilla afín al "Alzamiento". Fueron también los milicianos anarquistas los que cometieron numerosos desmanes en la retaguardia republicana, especialmente en Cataluña o Aragón. Las "chekas" madrileñas y sus actividades represivas estuvieron ligadas en su mayor parte a las milicias comunistas y anarquistas. Dichos grupos, fuertemente ideologizados, carecían sin embargo, de la disciplina que si tenían los falangistas y carlistas en el bando rebelde, controlados en todo momento por los poderes militares. Con frecuencia los milicianos del bando republicano, especialmente en los primeros meses de la contienda, constituyeron un poder paralelo, el real en las calles, que actuaba al margen del gobierno legítimo, cuando no desafíaba su autoridad.
El peso llamativo de dichos grupos civiles paramilitares, explica por sí solo la extrema violencia de la represión, y se explica a su vez por la evolución política de la II República y el ambiente de crispación política y enfrentamiento social que fue marcando los últimos años del periodo repúblicano. La creciente lucha de clases, la hostilidad abierta de los grupos sociales privilegiados a cualquier tipo de reformas, el ambiente revolucionario que se vivía en muchas ciudades y sobre todo en muchas zonas rurales del sur de España, así como la aparición definitiva de las dos Españas enfrentadas en las elecciones de febrero de 1936, permiten la irrupción de unos odios seculares que se liberan con el golpe de estado del 18 de julio.


Pretendemos ahora mostrar a través de imágenes la presencia destacadas de esos grupos civiles armados que tanto van a marcar la memoria colectiva de la guerra civil. El gran icono de nuestra contienda, la célebre fotografía de Robert Capa que nos muestra un combatiente en caída por el disparo del enemigo, es en realidad la representación de un miliciano republicano. El instante congelado de Capa, por el que la guerra civil española es conocida en todo el mundo, nos trae a la memoria las palabras de un pionero de la fotografía de guerra que definía a la fotografía como "el ojo de la Historia". Es difícil explicar por qué una foto adquiere el valor icónico que tiene ésta y que le permite condensar a través de un instante petrificado todo un proceso histórico tan complejo: Capa no era cualquier fotográfo y sus fotos adquirían mayor y más rápida  proyección y valorización que las de otros autores,  por otro lado el personaje central está en movimiento, registrado en plena caida cuando muere, es fotoperiodismo puro. Sin embargo, uno de los elementos que más valor le ha otorgado ha sido el hecho de que su protagonista era un miliciano, un hombre del pueblo en armas, quizás uno de los grandes rasgos distintivos de nuestra guerra. No hay lugar para la duda, si el personaje hubiera sido un soldado de uniforme con su balloneta nunca hubiera adquirido el valor que trascendió.
En el bando rebelde, las MILICIAS FALANGISTAS, agrupadas en banderas, tuvieron un peso muy importante en el triunfo del golpe de estado allí donde se produjo, siendo igualmente determinantes en la represión subsiguiente -practicando fusilamientos y paseillos- y las operaciones militares posteriores, combatiendo en el frente bajo el mando militar de los sublevados. La ideología fascista y ultranacionalista que los envuelve, les otorgaba una propensión evidente al uso de la violencia, que les concedió un indudable valor como fuerza de choque. Su gusto por las simbologías también los hacía especialmente llamativos: cantando el cara el sol, ondeando sus banderas con el yugo y las flechas, alzando sus manos con el saludo fascista y vestidos con sus camisas azules, se hacían omnipresentes en los pueblos y ciudades ocupadas por el bando rebelde. A posteriori el franquismo  supo convertir todos esos símbolos en suyos
Uniformes de la Falange

Milicias falangistas en San Juan. Badajoz, 1936

Una horda de falangistas entran en un pueblo extremeño.

La milicias falangistas desfilan por las calles de Donosti tras su ocupación


Centuria falangista.

Cartel falangista
Cartel falangista


Los VOLUNTARIOS CARLISTAS se agruparon en Tercios Requetés. De firmes convicciones religiosas y profundamente católicos, participaron activamente en la guerra civil del lado del bando franquista. Su imagen era llamativa, coronada por sus boinas rojas y sus símbolos religiosos (crucifijos, vírgenes,etc.) y su bandera tradicional con la cruz de borgoña. Procedían del País Vasco y especialmente de Navarra, pero existían Tercios en Castilla, Galicia, Cataluña, Aragón o Andalucía, en la cual el carlismo había crecido espectacularmente durante la II República. El Requeté o milicia carlista había preparado una insurrección armada contra el gobierno legítimo republicano, aunque al final y tras arduas negociaciones terminaron por sumarse al golpe de estado protagonizado por el ejército.










Carlistas en la batalla del Ebro

Desfile carlista ante el "Caudillo"

"Pelayos" requetés


3 comentarios:

  1. Los pies de fotos dan como para escribir un nuevo volumen de "Antología del disparate": "Una orda de falangistas..." ¿Orda? ¿No querrá decir "horda"? "Escuadra falangista" ¿Escuadra? Una escuadra son diez miembros al mando de un jefe de escuadra; a tenor de la cantidad de falangistas que se ve en la foto, está claro que no es una "escuadra", sino una "centuria" (cien miembros, o sea, tres falanges... cada falange, tres escuadras). "La milicias falangistas desfilan por las calles de Donosti tras su ocupación...". ¿Ocupación? Más bien liberación, ¿no? Y así, todo...

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  2. Es obvio que eres una persona muy "lista y formada", quizás tanto como "educada". Llamar antologia del disparate a un error de transcripción ortográfica (horda es con hache y yo que soy profesor de historia no solo lo debería de saber sino que además lo sé) demuestra quien eres, Hay más faltas de ortografía en la entrada pero te ha dolido especialmente ésta. Si es verdad que hay un error de contenido, que no un disparate; como dices, una escuadra son 10 falangistas, y en la foto no es el caso, lo lógico es que sea una centuria. Eso ha sido falta de rigor por mi parte, lo reconozco. Ambas "barbaridades" ya se han solucionado. El tercer "disparate" ni tan siquiera merece comentario, pero este es mi blog y Donosti fue ocupada, en ningún caso liberada. No te molestes en añadir los restantes disparates, porque no me interesan lo más mínimo. Si contestas a este mensaje, has de saber que no lo leere y será eliminado de inmediato. Sencillamente te falta educación y careces de fornas. Es evidente la razón.

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  3. Con dos cojones ANTONIO y como tu dices DONOSTI NO FUE LIBERADO FUE OCUPADO POR LOS REBELDES AL GOBIERNO DEMOCRATICAMENTE ELEGIDO

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